Jesús, Redentor mío, ayúdame a vivir
con serenidad
estos momentos tan difíciles.
Enséñame a aceptar el dolor
y a vivirlo como una oportunidad
de unirme a tu Cruz,
que es Fuente de Gracia, de Vida
y de Gloria eterna.
Jesús, Redentor mío, ayúdame a vivir
con serenidad
estos momentos tan difíciles.
Enséñame a aceptar el dolor
y a vivirlo como una oportunidad
de unirme a tu Cruz,
que es Fuente de Gracia, de Vida
y de Gloria eterna.